La niebla de Frank Darabont sobre un relato de Stephen King.
No me interesa la literatura de este autor, pero sí algunas de sus adaptaciones al cine. Misery, La Milla Verde o Cadena Perpetua son tres buenas películas. Es más, Cadena Perpetua me parece una película excelente.

Coincide además que Darabont es el director de los dramas carcelarios La Milla Verde y Cadena perpetua.
Un director que me interesa porque se interesa por la persona. Enfrenta a sus personajes ante dilemas morales en los que se identifica el bien -aunque sea en forma nebulosa- y esa posibles consecuencias que no siempre son de su agrado. Incluso en su obra menos acertada (The Majestic) esta es la subtrama que mueve toda la historia. Pequeños cuentos morales a lo Rohmer pero con el acento y la maquinaria Hollywood.
Así pues, teniendo en cuenta que Darabont me entusiasma como director de cine, manos a la obra con La Niebla.
La película me pareció excelente en su planteamiento y nudo… pero en su desenlace, me pareció demoledora. Ha tenido que pasar tiempo, como me ocurrió con Hijos de los Hombres de Alfonso Cuaron. En ambos casos, se plantean finales donde el acento de la tristeza puede impedirnos ver, en una primera lectura, la apuesta por la esperanza: haz lo que debas y siempre ganarás.
El final de La Niebla es probablemente uno de los finales más brutales que ha dado el cine reciente. Según cuenta la maquinaria de marketing promocional de la película, Stephen King incluso le gusta más el final de la película que el suyo propio. Curioso.
Me encantaría contar el final para poder explicar el título de este post. Do the right thing. Haz lo que debas.
Sólo un anticipo… el padre protagonista no hace lo que debe. En cambio, quien sí hizo lo que debía es el personaje que cierra el último plano de la película y que como diría San Pablo sabemos que ha actuado por verdadero amor: «cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.» En una frase: haz lo que debas, sin medir, sin especular.
Quien especula, termina perdiendo.
Trailer \»The Mist\»