Empecemos por el final, por las conclusiones: una magnífica y espléndida película de los hermanos Coen.
Vayamos a la argumentación.
No conozco el texto original de Cormac McCarthy por lo que no me detendré en valorar la adaptación que han realizado los hermanísimos.
Me quedaré con otros detalles.
1. Un nuevo planteamiento narrativo en la filmografía de los Coen: Es la primera película de los hermanos Coen en los que no he esbozado ni una sola sonrisa. Ni una sola. Las películas «negras» de los Coen siempre había un momento al patetismo que movía a la hilaridad (el marido escapándose por la ventana del lavabo en Fargo, la cámara que pasa por encima del borracho de la barra en Sangre Fácil, las discusiones de Turturro-guionista con el dueño de la productora de cine en Barton Fink o los hijos del mafioso en Muerte entre las flores) Pero aquí no. No hay espacio ni a la más mínima mueca. Y es que la capacidad cómica de los Coen marca el tono de la película que turno. Si es excesiva nos vamos a la comedia direcamente (Crueldad intolerable, Arizona Baby y sobre todo El Gran Salto) Si es mesurada nos movemos en el melodrama kafkiano (El Gran Lebowski y O’Brother) Y si es en cuentagotas, nos vamos al género negro (Sangre Fácil, Fargo, Muerte entre las flores o El Hombre que nunca estuvo allí. Me imagino que el texto de Cormac trae esta negrura.
2. Más comedidos en la planificación exagerada y el montaje, y más detallistas en  la composición de los planos… mucho más mesurados y equilibrados. Me quedo con los planos de los reflejos en el televisor de