Primera temporada de Black Mirror vista. Y del tirón. Gracias a la clandestinidad de Cuatro que programó los tres capítulos de madrugada.
No voy a entrar en el planteamiento general de la serie -la tecnología multimedia universal ha llegado para quedarse, con todo lo malo y todo lo bueno que eso conlleva- si bien hay una serie de constantes que sí me gustaría plantear (y que creo haber identificado en los tres capítulos) Sobre todas ellas planea un idea de base: historias con anclajes fuertemente contradictorios para que el drama explote con una violencia hasta la fecha desconocida en TV.
Desconozco si estas consideraciones se mantendrán en la segunda temporada. Pero estas cuatro ideas -derivadas de la premisa anterior- se ofrecen de una forma recurrente en los tres capítulos de esta primera temporada.

  1. La sexualidad como algo oscuro y que se observa (y banaliza) desde la esfera de lo público.
  2. La traición como motor de las decisiones.
  3. Personajes que no se pueden redimir.
  4. La libertad de las decisiones está condicionada por el entorno.
  5. Y como diría el lema antisistema de los 80, en Black Mirror es «no future».
  6. La compasión no existe.

No esperéis una serie amable. Su enfoque lejos de ser irónico, explora con sarcasmo y agresividad las relaciones humanas inscritas en unas sociedades -presentes y futuras- donde lo privado se hace público sin respeto a la intimidad personal.
Este planteamiento nos presentará historias sin esperanza conducidas por personajes que se verán forzados a tomar decisiones que dinamitarán su integridad.
Black Mirror es probablemente la serie distópica más poderosa que he visto. Quitando el primer capítulo («Himno nacional») donde la acción  transcurre en un tiempo actual,  los otros dos capítulos («15 millones de méritos» y «Tu historia completa») son una poderosa aproximación crítica a la sociedad actual gracias al uso maestro de las reglas de la narración distópica.
Los argumentos no dejan lugar a dudas de la provocación que busca Charlie Brooker.

  • Himno nacional: El primer ministro inglés se verá obligado por un secuestrador a practicar relaciones sexuales con un cerdo ante las cámaras de televisión si quiere evitar que asesine a una de las princesas de la casa real.
  • Tu historia completa: Los recuerdos se almacenan en un dispositivo implantado en el cerebro de las personas. Los recuerdos se pueden compartir en público. A partir de una casualidad, un marido sospecha que su mujer le ha sido infiel con novio del pasado lo que lleva a creer que su hija no es suya. Por ese motivo accederá a los recuerdos de su esposa para saber si le ha sido infiel y descubrir si el hijo es suyo o no.
  • 15 millones de méritos: En una sociedad futura donde la única opción para escapar de una rutina «metropoliana» es ganar un talent show de TV, el protagonista (Bing) descubrirá una chica con una voz especial. Él le regalará todos sus recursos para que pueda participar en el concurso. La chica vence, pero lejos de convertirse en una estrella de la música, se verá obligada, por la audiencia y el jurado, a participar en programas pornográficos ante la desesperación de su mentor.

Por otra parte, la serie bucea en historias que los amantes de este género reconocerán pronto: Brazil, Metropolis, Minority report, Días extraños, La isla, Johnny Mnemonic, La memoria de los muertos y, sin duda, la magnífica Olvídate de mi de Michael Gondry.
Visualmente deslumbrante, Black Mirror me ha parecido una serie que combina, a partes iguales, grandísimos momentos (el speech de «15 millones de méritos» es una cumbre del ficción televisiva actual) con momentos de una desesperación sin límites (el descubrimiento y comprobación de la infidelidad de «Tu historia completa»)
Veré la segunda temporada. Por supuesto. Pero a sabiendas que me va a propinar otro puñetazo en el estómago.